La alimentación macrobiótica fue creada en al año 1957 por el japonés Georges Ohsawa.

La dieta macrobiótica se centra en un conjunto de normas así como consejos orientados a lograr una vida duradera y saludable a través de una alimentación sana, equilibrada y nutritiva.

La alimentación macrobiótica es sinónimo de salud, equilibrio y bienestar, tanto interior como exterior.

La alimentación macrobiótica aporta infinidad de beneficios al organismo, ya que no sólo se trata de alimentos naturales libres de colorantes y conservantes añadidos, sino que su alto poder nutricional y sus formidables propiedades contribuyen a mantener intacta la salud del organismo.

Beneficios de una dieta macrobiótica
Los beneficios más destacables de la dieta macrobiótica que merecen especial mención son:

  • Energía: Este tipo de dieta ayuda a proporcionar mayor energía, fuerza y vitalidad al organismo.
  • Regularidad: El consumo de alimentos macrobióticos te ayudará a ir con regularidad al cuarto de baño cada día, evitando de este modo que entren toxinas en el organismo con motivo de digestiones excesivamente largas.
  • Menor acidez: Esta dieta te ayudará a mantener el pH adecuado de tu cuerpo (7’35), evitando que se produzcan rigidez muscular, inflamación y una mala absorción de los alimentos.
  • Pérdida de peso: Esta dieta contribuye a la pérdida efectiva de peso, logrando que el cuerpo encuentre su peso ideal de manera completamente automática.
  • Calma: La ingesta de los alimentos que se encuentran dentro del grupo macrobiótico ayudan a combatir el estrés del día a día.
  • Estabilidad: El alto consumo de azúcar de la sociedad actual da lugar a cambios bruscos en los niveles de azúcar en sangre, repercutiendo negativamente en el estado de ánimo. La alimentación macrobiótica mantiene estables los niveles de azúcar en sangre, ayudando a mantener un estado de ánimo estable.
  • Claridad mental: El cerebro funcionará mejor o peor, con mayor o menor claridad, dependiendo de la calidad de los alimentos que se ingieran, por lo que se puede afirmar que los alimentos naturales macrobióticos favorecen el buen funcionamiento del cerebro, y del organismo en general.